Antes de desarrollar, identifique dónde se pierde el flujo
El mismo retrabajo puede tener causas distintas. Tal vez nadie tenga clara la responsabilidad de la siguiente etapa; quizá «terminado» signifique cosas diferentes para campo y oficina; o el sistema actual no registre excepciones ni reciba datos de otra herramienta. Cada hipótesis exige una respuesta diferente.
Conviene seguir una actividad real: quién la inicia, qué información ingresa, qué decisiones requieren revisión, dónde se vuelve a cargar lo mismo y cómo se consulta el historial. Registros, pantallas actuales, campos utilizados, permisos y excepciones indican si la brecha está en la rutina, el modelo de información, la aplicación o la integración. Si la información proviene de una medición incierta, primero se verifica esa fuente.